
El fenómeno no es, en absoluto, nuevo. El muy querido Umberto Eco ya lo había huroneado años atrás, al prever lúcida y gustosamente el regreso a una Edad Media poblada de sectas minoritarias y ultra-radicalizadas, multitud de nichos privados de poder en tensión y escolasticismo vacuo en la reflexión de los intelectuales. Otros muchos, —por poner, habría que poner a toda esa cáfila de caricatos mediáticos que se hacen llamar posmodernos— se apuntaron al carro del Apocalipsis, ya sea para vindicarlo o para vilipendiarlo. En fin, qué le vamos a hacer, para gustos los colores.
Pero lo cierto es que, por muy atolondrado, irónico o disparatado que fuera el vaticinio del semiólogo-pop italiano, no andaban muy desatinadas sus palabras. Tan sólo hay que echar un vistazo a la actualidad circundante, tan risiblemente mostrenca que p’a qué la tele. Digo yo.
1.1.- Uno se dirige a su kiosko habitual a comprar la prentsa nazional y, ¿qué se encuentra? El semanario Alba, un prodigioso risorgimento del periodismo macarra, sensacionalista y de ultra-derecha. Toda una joya, vamos. Tan divertidamente informativo, con una sensibilidad tan liberal de los asuntos mundanos que nos deja al resto de panfletos periodísticos a la altura que se merecen. Para envolver lechugas.
1.2.- Ayer, de vuelta de la oficina, mientras caminaba por el parque Tamagochi me encontré con una imagen aberrante y perfecta a partes iguales. Con una poética entre indiana, pijeras y como de vídeo promocional del opus, un grupúsculo de personas de muy diversa condición y clase se pronunciaban a golpe de christian-rock entre las miradas atónitas de la juventud basko-española. Entre vítores, jadeos infrahumanos y convulsiones estremecedoras cantaban himnos a la “pétrea” esencia del Señor. A su dureza, vamos.
1.3.- Hoy, al llegar a la oficina... Una estructura melódica pareja a la del tema oficial de OT1 era el particular benicassim que los compañeros de departamento celebraban, brazos, palmas y mecheros en alto incluidos. Pero mi sorpr esa fue mayúscula cuando, al afinar el oído pude comprobar con espanto y horror la letra que estaban coreando: "Venimus adorare eum".
En cristiano, la letra oficial de la XX Jornada Mundial de la Juventud (Colonia 2005)...

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